La pandemia del coronavirus supone una crisis histórica por tres razones: primero porque afecta a la salud y a la economía de todo el mundo, segundo porque es la primera televisada paso a paso y tercero por la intensidad de miedo que trae consigo.

Salud versus economía

Nuestra sociedad, en su toma de decisiones, prioriza la economía a la salud de los ciudadanos que es también, la salud del planeta.

El cambio climático se erige en el juez implacable que, con sus continuas señales, emite sentencias firmes de que este mito, que prioriza la economía a la salud, traerá cada vez más desequilibrios a todos los ciudadanos.

Que todavía no se hayan puesto medidas realmente efectivas para evitar las consecuencias del cambio climático refleja que no queremos revisar nuestra forma de consumir los recursos del planeta porque supondría plantearse el estilo de vida basado en el mito del consumo excesivo que genera riqueza a unos pocos y precariedad a muchos… nada nuevo, vamos.

Esto lo vemos en como este virus ha detenido la pequeña economía de muchos ciudadanos de todos el mundo mientras permanecen protegidos y confinados en sus casas al mismo tiempo que produce grandes beneficios en las bolsas internacionales a industrias farmaceúticas y tecnológicas.

Las guerras mundiales han sido grandes oportunidades de negocio.

Mientra mantengamos el “mito de la productividad y del beneficio” no podremos detener las consecuencias, cada vez más visibles y evidentes, del abuso del uso de los recursos materiales que hacemos del planeta.

Luego, ahora más que nunca, toca seguir trabajando juntos para conseguir generar un estilo de vida sostenible que sea compatible con la salud, el bienestar y la felicidad que todos, de una u otra manera, buscamos.

Salud

El invisible y aterrador virus produce un parón de actividad en todo el mundo que permite respirar por unos momentos a nuestro planeta, aunque, al mismo tiempo, produce grandes problemas de respiración a ciudadanos vulnerables.

Salud para el planeta mientras el ser humano cesa su actividad; aparecen jabalíes en barcelona y los delfines, con una libertad que ahora no tienen los seres humanos, aprovechan este momento para visitar Venecia.

El virus reta nuestra salud mientras alivia la salud del planeta; una situación curiosa que nos puede llevar a pensar utilizando nuestra creatividad para sacar conclusiones que nos ayuden cuando esta crisis mundial haya terminado.

Otra pregunta interesante es si la rapidez de propagación de este virus que ha generado el pánico en todo el mundo es espontánea o tiene que ver con el estilo de vida que hemos llevado hasta ahora.

La enfermedad es un proceso multifactorial como se demuestra en el hecho de que todas las pandemias y enfermedades siempre afectan mucho más a las personas enfermas y debilitadas.

De aquí podemos sacar una conclusión muy buena: ante una crisis que afecte a mi salud estaré mejor preparado para afrontarla si dedico tiempo y atención a cultivar un estilo de vida sano.

Este factor es importante porque, como ya he mencionado, nuestra sociedad prioriza la economía a la salud y, si hacemos un acto de honestidad, también nos pasa muchas veces a nosotros; mantenemos un estilo de vida que nos somete a unos niveles de estrés que minan nuestra energía vital, bajan nuestras defensas y deterioran nuestras relaciones.

Quizás es un buen momento y una oportunidad de plantarnos cómo queremos vivir a partir de este momento después de todos los aprendizajes que la vida nos está dando con la gripe de este año.

La primera gripe televisada, en directo, en todo el mundo

Vemos ahora con claridad que todos los seres humanos estamos unidos. Independientemente del país que habitamos, todos estamos juntos compartiendo la gripe y sus consecuencias.

La forma en que los medios de comunicación tratan a UNINOTICIA del virus llama a pensar varias cosas…

Según los datos de la OMS, en 2018 enfermaron de tuberculosis 10 millones de personas, de las cuales, 1.5 millones fallecieron a causa de la enfermedad. Me parece curioso que tengamos más miedo a una gripe cuya cantidad de muertos no va a llegar, ni de lejos a este número.

Entonces… ¿Por qué durante el año 2108 no tuvimos miedo de la tuberculosis y este año tememos pánico al virus de la gripe?

Bueno, yo creo que aquí habría que analizar el papel que están jugando los medios de comunicación para magnificar una cifras que, reconociendo todo el respeto que merece cada vida humana que representan estas cifras, no suponen sino un mínimo porcentaje de las muertes que suceden, cada día, en nuestro planeta, en nuestra ciudad y en nuestro ambiente cercano.

Pero esta muerte la estamos viviendo en directo a través de la televisión… estamos viendo una serie, día a día, de una pandemia pero sabiendo que no es una película.

Esta serie en directo, llevada a las televisiones con verdadera maestría, no sólo ha hecho aparecer nuestro miedo a la muerte sino que lo ensalza contando cada caso y cada detalle.

Esto me lleva a pensar que alguien quiere que estemos bajo los efectos del miedo para conseguir algunos fines y yo estoy seguro que es así.

Ante un acontecimiento de esta importancia parece necesario e imprescindible estar informado en cada momento y encendemos la televisión… ¡cuidado!

¿Cómo te sientes viendo en directo las personas que mueren de gripe? ¿Qué te afecta más, la muerte, estar confinado en tu casa o ver la televisión cada momento?

Estás preguntas son importantes porque de su repuesta aparecerá una conclusión que te permitirá atravesar esta crisis tan intensa de una manera más amable.

Personalmente te recomiendo que no veas la televisión o que si lo haces, lo hagas lo justo. Porque el efecto del miedo que producen esas imágenes pueden dañarte tanto o más que el virus.

Puedes hablar con tus seres queridos, preguntarles que tal están y darles ánimos pero si tú estás presa del pánico que genera en ti las imágenes de muerte, dolor y sufrimiento de la televisión, no podrás estar ayudando a sobrellevar esta situación a personas que, ahora, te necesitan más que nunca.

La globalidad, inevitabilidad e intensidad del miedo de esta crisis

El miedo tiene grados que van desde un pequeño susto hasta un paralizante pánico o ataque de ansiedad. Y esta situación nos va a enfrentar, a todos, a nuestros miedos más intensos.

Para afrontarlos con éxito tenemos que tener en cuenta varios factores que nos pueden ayudar… vamos a verlos:

1.- Evitar riesgos mayores

Un miedo demasiado intenso y sostenido en el tiempo es, en sí mismo, un riesgo que hay que saber afrontar. Ahora sí que tenemos que enfrenar y gestionar nuestros miedos. Aunque hemos vivido escondiendo nuestros miedos detrás del estrés o la ansiedad, ahora la vida nos pone a examen.

Enfrentar tus miedos puede ayudarte mucho durante esta crisis.

2.- Reconocer tus miedos para afrontarlos.

Tenemos dos opciones que son las mismas que teníamos hasta ahora.

La primera es esconder nuestro miedo reaccionando ante las imágenes de dolor y muerte que es lo que hemos hecho hasta ahora cuando veíamos los informativos de la televisión.

La segunda es apagar la televisión y reconocer el miedo que tenemos, que quizás, sea tan sencillo como el miedo a reconocer que tenemos miedo.

3.- Darle vida al miedo para dejar que desaparezca

No tengas miedo a sentir el miedo que tienes y podrás gestionarlo para disminuir su intensidad.

Tan malo es negar el miedo como estar hablando todo el día de él. El fin de reconocer el miedo en estas circunstancias es que disminuya su intensidad para que no suponga un riesgo añadido a tu salud.

No se trata de estar sintiendo el miedo durante todo el día sino de expresarlo, llorarlo, gritarlo o compartirlo con tus seres queridos.

Expresar tus miedos es darles vida para que disminuya su intensidad y terminen desapareciendo. Hazlo a tu ritmo. Quizás te cueste un poco al principio pero tienes la oportunidad de aprender a expresar tu miedo ahora para disminuir mucho tu dolor y para ayudar a los demás a atravesar mejor esta situación.

4.- Evita los pensamientos de miedo

El miedo es una emoción que conecta un pensamiento y que produce unas sensaciones en tu cuerpo como son: taquicardia, insomnio, sensación de falta de aire, dolor de estómago o de espada.

Cuando piensas qué va a pasar después de esta situación generas pensamientos que te dan miedo y los añades al miedo que sientes a que algo malo te pase a ti o a tus seres queridos durante esta situación.

El miedo a que te pase algo malo lo puedes afrontar, como ya hemos comentado, apagando la televisión.

El miedo a lo que va a pasar después es un pensamiento, una ilusión que estás generando con tu mente y puedes cambiarlo. Yo lo hago puesto que durante estos días he pensado lo terrible que va a ser todo después de esta situación pero… Luego he empezado a pensar que no va a ser así. El cambio tan grande que viene detrás de esta crisis es un misterio maravilloso porque es desconocido. 

Ocúpate de tu momento presente; si tienes miedo a que te pase algo malo, disminuye su intensidad y si no tienes este miedo, no generes con tus pensamientos un miedo fantasma en el futuro… no te sirve de nada, no es cierto, sólo está en tu mente y ninguno sabemos qué va a venir después.

¿Por qué no pensamos que todo va a cambiar para mejor? Yo, ahora, estoy convencido de que es así… seguiremos viviendo igual: echando de menos a las personas que este año nos hayan abandonado, trabajando para alimentarnos y alimentar a nuestros hijos, abrazándonos y besándonos para demostrarnos nuestro amor y cariño, colaborando con los que tengan una situación vulnerable.

Después de esto seguiremos creciendo y aprendiendo muchas cosas pero ahora, el aprendizaje que la vida nos propone, es dar vida y luz a nuestros miedos para que disminuyan su intensidad y desaparezcan.

Dentro de ti está el poder real de elegir cómo quieres experimentar esta situación; elige ayudarte a ti y ayudar a los demás poniendo a juego toda tu capacidad consciente. No estás solo y si lo intentas sentirás que, no solo es posible, sino que es mucho más fácil de lo que habías imaginado.

Que pases un buen día

 

 

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