¿Cómo Superar la Crisis de los 40?

A los 40 años hacemos un recuento y una valoración de lo que hemos vivido. Y las conclusiones de este recuento crean las bases para lo que nos queda por vivir.

Es importante cuestionarse el por qué así como el para qué de un período que puede ser decisivo en nuestra vida.

¿Qué es la crisis de los 40?

Una crisis es un periodo de cambio que se caracteriza por una inestabilidad de la actual situación de vida y la incertidumbre ante un futuro que promete o amenaza traer cambios importantes.

Una característica que diferencia a la crisis de los 40 de otras crisis  es su característica de “existencial” por ocurrir a la edad que representa más o menos la mitad de la vida

Es el momento en el que hago una valoración de lo que ha sido mi vida hasta ahora y en el que proyecto el resto de vida que me queda.

Esta crisis es un proceso natural dentro de los ciclos de vida del ser humano que también sucede en la época de escolarización, la pubertad, el momento en el que nos independizamos económicamente de nuestros padres o la jubilación.

Como hemos mencionado se trata de una crisis existencial porque pongo en juicio todos los aspectos de mi vida; logros personales, logros profesionales y logros sociales y porque proyectamos un futuro en el que realicemos cambios importantes que mejoren nuestra vida.

¿Cuánto dura?

La duración de la crisis de los 40 depende de varios factores:

1.- El primero es el carácter personal que va a determinar la cantidad y la calidad de los cambios que se proponga cada persona. Para mí, por ejemplo, fue una auténtica revolución de la que resultó una separación matrimonial con 3 hijos y la disolución de un negocio familiar.

2.- El segundo factor es la situación de vida con respecto a los compromisos y responsabilidades adquiridos… no es lo mismo una crisis a los 40 para un soltero sin hijos que para una madre o padre con uno o más hijos o para una persona que tiene un negocio con sus familiares.

Este factor es muy importante pues la resolución de conflictos que solucionará esta “crisis personal” es tanto más compleja cuando más personas se ven implicadas en los cambios. Es normal, por lo tanto, que se alargue más en este último caso.

Esto nos da una idea de que la crisis de los 40 dura lo que para cada persona y en cada situación requiere este período para volver a encontrar un cierto equilibrio que permita recuperar una “vida normal”, es decir, con cierta estabilidad en los aspectos más importantes como son el económico y el de la relaciones personales.

En ocasiones la crisis de los 40 empieza antes o después de esta edad por lo que podemos intuir sus síntomas a partir de los 35 años o empezar a realizar los cambios a partir de los 45.

Y es que los procesos humanos no responden a patrones fijos por ser muy dinámicos y estar influidos por tantos factores diferentes.

¿Qué relación tiene con las separaciones?

Aunque la crisis de los 40 es “personal” al ser también “existencial” influye en las relaciones y esto la convierte en un factor importante en las rupturas de pareja.

Y los datos apoyan esta importancia en las separaciones: por ejemplo, en España, según un estudio del Instituto Nacional de Estadística publicado el 25-09-2017 la edad media de las rupturas matrimoniales o de convivencia es de 44 años en las mujeres y 47 en los hombres.

A la vista de los datos podemos decir que esta crisis tiene una relación directa con las rupturas de pareja y matrimoniales.

¿Cómo se manifiesta?

Para una persona esta crisis puede suponer un período difícil de atravesar mientras que otra puede verlo como una oportunidad que su vida le ofrece.

Los síntomas en hombres tienen que ver más con la sensación de haber perdido la libertad o de haber perdido oportunidades… son los famosos y obsesivos “asuntos pendientes”.

Es frecuente que los hombres de esta edad busquen parejas más jóvenes. Solemos decir que viven una “segunda adolescencia”.

En las mujeres los síntomas tienen que ver con el proceso de la menopausia y el deterioro del aspecto físico; aunque actualmente influye cada vez en más mujeres la decisión de ser o no madre y cuando se tienen hijos puede aparecer el síndrome del “nido vacío”.

 

¿Tiene que ver con la infidelidad?

No siendo la única causa de infidelidad sí que puede ser la “gota que colme el vaso”.

Si en la relación de pareja no se han creado puentes de comunicación adecuados para seguir compartiendo intereses comunes, es posible que durante esta crisis se agrave la situación de incomunicación pudiendo aparecer la infidelidad.

Quiero dejar claro, no obstante, que nadie tiene la culpa pero cada hombre o mujer tiene toda la responsabilidad sobre su propio proceso personal.

¿Cómo afrontarla?

Aunque hay muchas formas de poder afrontar esta crisis para vivirla desde la oportunidad de crecer y evolucionar, sí que sé, por experiencia que hay una “peor forma” de afrontarla.

Se trata de echar la culpa a las personas de alrededor o a las circunstancias de la vida como la política o la sociedad. Esto ahonda el dolor de la crisis y no resuelve absolutamente ninguno de los problemas que puedan surgir.

Desde este enfoque podemos decir que existen, básicamente, dos formas de afrontar la crisis de los 40 años:

La primera como una situación de confusión difícil de solucionar, dolorosa y llena de sinsentidos en la que solo podemos dejarnos llevar por las inevitables circunstancias.

La segunda forma de afrontar la crisis supone asumir que es parte natural de nuestro proceso vital de aprendizaje; aunque es verdad que conlleva dolor y confusión, podemos ver una oportunidad para mejorar muchos de nuestros aspectos.

Otro enfoque que marca diferencias notables a la hora de afrontar la crisis de los 40 es si lo hacemos solos o si nos asesoramos y nos dejamos acompañar de quienes la han atravesado con éxito y tienen recursos que pueden ayudarnos.

En el primer caso corremos el riesgo de tomar decisiones que no sean las mejores ya que estamos en un momento de vulnerabilidad emocional.

Esto nos puede llevar a tener que pagar mucho dinero o a terminar viendo como una tercera persona decide cómo va a ser nuestro régimen de vida.

Y en el caso como el mío de tener hijos, podemos evitar que estos cambios supongan un trauma para ellos.

Con un buen asesoramiento podemos ahorrar mucho dinero y también mucho dolor innecesario al disponer de los recursos que tienen los que que ya han recorrido el camino con éxito.

Ahora es tu turno para elegir entre las dos opciones…

La primera: puedes seguir repitiendo las mismas conductas que te han traído hasta esta crisis y mantenerte en la incertidumbre y el dolor de no saber cuál es la mejor opción en cada momento.

La segunda: puedes aprovechar esta oportunidad para aprender de tus comportamientos y proyectar una nueva vida desde un momento crucial en el que todavía dispones de tus mejores potenciales.

 

Te deseo encuentres tu mejor camino y disfrutes de tu experiencia.

 

Espero que este artículo te ayude.

 

Si quieres más información sobre cómo afrontar con éxito las crisis puedes darle clic al siguiente enlace…

Muchas gracias por tu tiempo y atención

 

Fernando

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