Quiénes somos

¡Hola! ¿Qué tal estás? Espero que estés bien…

Mira,  quien soy en realidad es, para mí, una experiencia personal que me resulta casi imposible comunicar a través de las palabras…

Por lo tanto, si me permites, te contaré algo acerca de la personalidad con la que desarrollo esta experiencia maravillosa de aprendizaje y evolución consciente.

Mi nombre es Fernando García y llevo ya 30 años dedicado al mundo de la salud y el desarrollo personal.

Desde niño entendí que la vida es una oportunidad única; de adolescente comprendí que no sería fácil…

…no me enseñaron a ser feliz sino a comportarme según ordenaba la norma social y familiar.

Y no sé si a ti te ha pasado lo mismo pero yo sentía que para ello tenía que renunciar a lo que yo creía o hacía; incluso en ocasiones sentí que se me pedía que renunciara a lo que pensaba o a mis valores.

Un día que estudiaba las enseñanzas de Carl Gustav Jung leí:

“La realización de los premios de nuestra sociedad es ganada con el costo de una disminución de la Personalidad”.

y me dije… ¡esto es cierto!.. la adaptación a la sociedad y a la familia daña nuestra personalidad y nos impide desarrollar nuestros potenciales desde la libertad.

Es un derecho de todo ser humano poder pensar y sentir desde la libertad. Al tener a mis hijos me decidí a educarles en la libertad y el libre pensamiento. 

Porque… ¿sabes? mis hijos han sido mi gran impulso para cambiar.

Una vez más C.G. Jung me hacía “resonar” con sus mensajes… “Los niños son educados por lo que hace el grande y no por lo que dice”.

y también esta otra… “Antes de querer cambiar al niño, tendríamos que querer cambiar nosotros”.

Esto me llevó a invertir mi energía en mi transformación personal; el tiempo era (y todavía es) AHORA, porque mis hijos crecían muy rápido… o eso me parecía a mí  😉

Después de 20 años dedicados al mundo de la salud profesionalmente a través de la farmacia, decidí escuchar mi voz interior y transformar mi profesión.

Estudié Naturopatía, hice un Máster en Homeopatía Unicista y me formé en Chikung Taichi para conseguir la transformación dentro de mí que pudiera ser el mejor ejemplo para mis hijos.

Atravesar la famosa crisis de los 40 no resultó sencillo porque supuso disolver el negocio familiar y la separación matrimonial; si añadimos la muerte de mi padre obtenemos una serie de años en los que la intensidad crecía tanto que el estrés amenazaba mi salud.

Respirando, haciendo talleres vivenciales de técnicas de control mental y emocional y aplicándolas a mis tumultuosas relaciones, conseguí, gracias a mi familia espiritual, salir bien parado y con un enorme saco lleno de recursos.

Cada recurso era una técnica que podía aplicar en mi vida y que me permitía gestionar mis relaciones para tomar cada decisión desde mis principios y valores.

Hoy siento un enorme agradecimiento a cada persona con la que he compartido aprendizajes… ¿a todas las personas?

Sí, todavía las traigo a mi mente de vez en cuando por si algún resquicio de resentimiento quiere impedirme mi objetivo de vivir alegre.

Y si lo encuentro, lo dejo ir mientras imagino a esta persona sonriendo… ¿a qué es potente? 

Y sigo aprendiendo… cada instante me enseña a elegir cómo quiero interpretar mi situación de vida y… déjame decirte que, a pesar de la cantidad de cosas que he aprendido, siento que me queda casi todo por aprender. 

Quizás lo más importante es que he encontrado las claves para Vivir Aprendiendo para Aprender a Vivir Disfrutando.

Ahora disfruto de mi profesión y de mis relaciones gracias a los aprendizajes que pude adquirir a lo largo de mi experiencia.

Podía quedarme en disfrutar pero no puedo evitar un impulso que me ha acompañado desde que era niño: COMPARTIR con otras personas lo que a mí me ha ayudado a mejorar.

Y desde este impulso quiero compartir contigo todo lo que a mí me ha servido y me sirve para disfrutar y aprender cada día de esta maravillosa experiencia.

Si quieres ejercer una transformación personal que elimine el sufrimiento de tu vida y si crees que lo que comparto te puede ayudar a ahorrar mucho tiempo y mucho dolor… ¡cuenta conmigo!

Te agradezco de corazón tu atención y te deseo una buena vida, llena de paz mental y salud física, es decir, una vida natural.

¡Un abrazo!

Fernando

 

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